miércoles, 20 de agosto de 2008

FUERTE APLAUSO

En primer lugar y por si alguien lo esperaba, perdón por lo tardío de este post. El verano me vuelve perezoso.

Hace dos noches tuve la ocasión de presenciar, casi de manera consecutiva, dos de las mejores interpretaciones cinematográficas de la historia. La de Heath Ledger como el Joker de la genial Batman” The Dark Knight. Y la de Harvey Keitel como el Señor Lobo en la imprescindible Pulp Fiction.

Poco hay que decir del papel de Keitel. En apenas diez minutos hace olvidar a Tarantino, Travolta, Samuel L. Jackson y a la propia Uma Thurman. Sarcástico, elegante, ejecutivo; el veterano actor hizo que sus compañeros de escena no tuvieran que hacer el papel de asombrados,. Realmente estaban impresionados ante el trabajo de “Winston”.

De Ledger, habrán oído hablar mucho en los últimos días, créanme, todo halagos bien ganados. Su repentina muerte convertiría su trabajo en leyenda por si sola, pero es que además es genial. En el recordado post En SERIE, hablaba de cómo la industria del cine se refugiaba cada vez más en remakes y en adaptaciones del mundo del cómic. Si el resultado va a ser trabajos como el de australiano y cintas como “El caballero oscuro”. ¡Larga vida a Hollywood!

A partir de aquí, y si no has tenido la oportunidad de ver la última de Batman, te recomiendo que no sigas leyendo. No me gustaría fastidiar a nadie la película, pero es que no me puedo resistir a comentarla.

Más allá de Ledger y su obra maestra, el elenco de actores, principales y de reparto, que le dan la réplica, están perfectos en su papel. Destacan tres veteranos. Gary Oldman, como el comisario Gordon, Michael Caine como el fiel Alfred, y Morgan Freeman, como Lucius Fox, un proveedor muy especial para el murciélago.

Lo intenso del guión apenas te da un respiro a lo largo de los casi 150 minutos de una cinta cargada de simbolismo y crítica soterrada. Y es que en los minutos finales, en las escenas de los ferrys, los valores políticos y la democracia moderna, se llevan un palo ante los valores morales, la religión y la condición humana elevada al maniqueísmo más extremo.

Sin duda es una película sin vencedores. Todos pierden, y eso es la convierte en una obra maestra. Pocas veces he salido tan satisfecho con mi inversión a la hora de acudir a una sala de cine. No esperen al DVD.

PD: Un consejo. No lleven a los niños. Tendrán pesadillas, no entenderán la mitad de la película y difícilmente aguantarán sentados, con lo que eso supone para el resto de espectadores....