
Un compañero y sin embargo amigo, me hacía notar hace unos días el evidente incremento de la calidad de las series de Televisión en detrimento de los productos cinematográficos. Dándole vueltas al asunto, y más allá de mi incuestionable adhesión a la ficción televisiva (especialmente la norteamericana), creo que es cierto. El cine está perdiendo la batalla.
Durante la huelga de guionistas, que paralizó el engranaje de las grande productoras norteamericanas durante casi seis meses, los grandes perjudicados no fueron los proyectos cinematográficos, sino las series de televisión. A pesar del evidente handicap de la inmediatez, las producciones por capítulos parece que se están quedando con los nuevos talentos a la hora de escribir historias de calidad.
Un repaso mental rápido a los últimos grandes éxitos de la gran pantalla, tan sólo se me ocurren nombres de sagas, remakes o personajes de cómic arrancados de sus viñetas. Por su parte, el cine europeo continúa inmerso en sus pelea existencialista, tratando de seguir viviendo de los fondos públicos, arrogándose una función social y cultural en muchos casos discutible.
Todo ello me inclina cada vez más a apostar por las series y no por el cine, a la hora de consumir ficción lejos de las páginas de un libro. Supongo que una industria tan importante como la del cine se recuperará de la pujanza de la Televisión y de los piratas de Internet, pero convendrán conmigo que los precios de las entradas y la calidad de las cintas nos alejan cada día un poco más de las salas.
A continuación voy a dejar en este post unos cuantos títulos de series de ayer hoy, imprescindibles, en mi opinión. Los personajes, sus reacciones y sus respuestas han reflejado y reflejan todas las caras de la condición humana en las más diversas situaciones.
MASH: Su último capítulo, emitido en 1983, sigue siendo el programa de televisión con mayor audiencia en la historia de la USATV.
CHEERS: Habría pagado mucho por tomar una cerveza con Norm, Sam o Carl
TWIN PEAKS: Aún sigo soñando con Bob.
E.R (URGENCIAS): Muchos países la han intentado copiar pero la original es un producto inigualable. Una pena la progresiva marcha de los principales protagonistas.
24: Adrenalina en estado puro. La originalidad del tiempo real y los giros inesperados del guión.
AÍDA: El teatro del absurdo Versión Siglo XXI.
PRISON BREAK: Una pena, debió quedarse en dos temporadas
DEXTER: Una caramelo para psiquiatras y psicoanalistas
¿ALGUIEN DA MÁS?